1Co 1:26-30: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia. 30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;”.
Cuando conocí por primera vez a Cristo, o dicho de otra manera, cuando entendí por primera vez que estaba ante su presencia, me encontraba en una situación que ni yo mismo tenía idea de cuan crítica estaban las cosas con mi esposa, mis hijos y el trabajo. Estaba nuevamente transitando el camino de la destrucción.
Hoy día cuando miro hacia atrás puedo ver la fauces de la gran bestia que quiso despedazar nuevamente lo que tenía.
La misma bestia que me había quitado todos mis bienes, ahora estaba por quitarme toda mi familia.
Estas palabras están cargadas de verdades personales amado lector, te confieso que no siempre la bestia es el enemigo de Dios al que llamamos satanás o diablo, muchas veces esa bestia somos nosotros mismos que al hacernos uno con el enemigo, terminamos proyectando su imagen y en consecuencia todo lo que eso significa.
Estaba en una condición de menosprecio y vileza, esa a la que se refiere Pablo en 1Co 1:28.
Que diferencia tenemos con Jacob, Moisés o con el Rey David. El primero fue un tramposo, el segundo fue un asesino y el tercero fue un adúltero. Eso es lo que sabemos por la escritura, y seguramente tenían muchas otras fallas de las que no había propósito en señalar.
Hombres viles que en Cristo llegaron a confrontarnos con su influencia aun en nuestros días. ¿Qué hicieron ellos para lograr manifestar la identidad correcta y así ser útiles en el reino de Israel del primer pacto?.
La escritura dice que Dios no hace acepción de personas, es decir, no mejora las condiciones de unos en detrimento de otros por simple favoritismo.
Lo que hicieron Jacob, Moisés, David y otros como Noé, José y Juan el bautista, fue doblegar y entregar sus corazones (tesoros personales) a Cristo. Esto implica exponerse ante su presencia y lo que está predestinado para Él es transformado en esa presencia.
Te debo decir que eres un privilegiado por haber sido predestinado para nacer en este tiempo, naciste en la época que los profetas y reyes querían vivir.
Lc 10:24: “porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.”
Nos tocó vivir en los tiempos del reino que fue establecido para no tener fin.
Dn 7:13-14: “Miraba, yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.”
Nos hemos dejado engañar por repetir lo que oímos sin buscar, por creerle al hombre y no confirman directamente con Dios por su palabra escrita en nuestra mente y corazón, hemos mal interpretado los versículos anteriores, esa frase «viniendo en las nubes» y que también las repite el mismo Jesucristo en Mt 24:30 no es que está bajando. El Cristo está subiendo y eso ocurrió luego de 40 días de su resurrección (y todo ojo le vio) , esto es evidencia que seguimos viéndonos como centro y no a Cristo como el verdadero centro, ya que lo vemos desde nuestra perspectiva, aprendamos de Daniel, ¿desde donde está viendo la visión que Dios le permitió ver y luego escribir?, desde arriba es la respuesta.
Jesucristo VINO entre la nubes para reinar, y desde ese entonces los que creen en Él reinan en la tierra hasta que entreguemos a todos sus enemigos por estrado de sus pies y fue por eso que nos entregó al Espíritu Santo, la garantía del triunfo de su esposa que señorea toda la tierra (nos convenía).
Somos la esposa que camina hacia la plenitud de Cristo, la sin mancha y sin arruga.
Amado, insisto, eres privilegiado, asume tu papel y conviértete en entendido del tiempo que te tocó vivir, si estás vivo es porque tienes todo lo necesario para influenciar en esta tierra extendiendo el reino de los cielos que está entre nosotros.
Eres una joya preciada de conquista en las manos de Cristo, ¡despierta!.