¿Sujeción?

El diseño del Reino une todas las cosas. La sujeción entre los hombres es requerida cuando no hay unidad...

El lenguaje del Reino indefectiblemente va a trastocar los esquemas religiosos del mundo. Y es que la religión a pretendido usurpar y sustituir el reino que se perdió con Adán a causa de su desobediencia y posterior desunión del Padre. 

El diseño primigenio que Dios concibió para la especie humana fue crearlos varón y hembra, de acuerdo a su imagen y conforme a su semejanza, para que ambos se complementaran perfectamente el uno al otro; para que fueran uno y así señorear, sojuzgar, multiplicar, fructíficar y llenar la tierra; ejerciendo su dominio y extendiendo los límites de su Reino hasta lo último de la tierra como representantes plenipotenciarios del Dios Altísimo.

Gn 5:2: “Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron, creados.”

El hombre no se enseñorearía de otro, la sujeción entre seres humanos no es parte del diseño del Reino. Son los animales, las plantas y todo lo reordenado por Dios en la tierra, lo que Adán (varón y hembra) tendría bajo su dominio.

  Al caer Adán (varón y hembra) de la gracia, entró en desorden la relación entre ellos y se ha extendido desde ese entonces hasta nuestros días. 

   Dios añadió nuevas instrucciones para poner orden a las consecuencias del fruto de la desobediencia.

Gn 3:16b: “con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.”

La segunda parte de este versículo testifica el momento en que Dios da la instrucción para que Adán (varón) se enseñoree de Adán (hembra). Era necesario establecer el orden a causa de la falta de unidad. 

La sujeción de un hombre a otro es necesario para traer orden ante la falta de unidad y obediencia. Esto es lo que Pablo trajo como instrucción por el Espíritu a las iglesias de Efeso y Colosas cuando dijo:

Ef 5:22: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;”

Col 3:18: “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.”

La instrucción de la sujeción tiene dos propósitos esenciales: traer orden y sentar las bases para la unidad entre los hombres.

  En el futuro esto traerá como consecuencia que está nueva unidad sentará las bases de un Reino Inconmovible por el cual Jesucristo tanto clamó al Padre mientras caminaba como hombre en esta tierra.

En el Reino, un hombre no puede estar sujeto a otro, todos estamos bajo la autoridad de Cristo.

No debemos confundir sujeción con autoridad, ambos tienen propósitos diferentes. El primero trae orden en el desorden y el segundo levanta al caído para restaurarlo.

En el Reino todos estamos bajo la autoridad del Rey de reyes e inspirados por su propósito divino.

El Reino golpea las tinieblas, haciéndolas retroceder. El Reino golpea los esquemas religiosos de los hombres para establecer sus propios dominios. El Reino es el tema del cual el enemigo no quiere que se predique.

Hoy en día la palabra «evangelio» tiene más fuerza que la palabra «Reino«, hemos seguido un evangelio sin Reino, hemos caído presa del engaño de nuestros propios egos. El evangelio no es nada sin el Reino, el evangelio solo significa buenas nuevas, y el Reino significa Cristo.

La transliteración mal usada le ha hecho mucho daño a la mente del hombre por no usar las palabras en sus sentidos y significados correctos.

Cristo no restableció a católicos ni a protestantes, Cristo restableció el Reino perdido. El hombre no perdió ningún evangelio, tampoco a los católicos, ni a los evangélicos, o a los musulmanes, etcétera. Lo que perdió el hombre fue el Reino que Dios le entregó para que ejerciera su mayordomía.

Debemos mirar atrás y reestablecer todos los conceptos, esquemas y tradiciones desde la perspectiva del Reino y no desde las religiones atestadas de los nuevos fariseos que ni entran ni dejan entrar a los predestinados por Cristo.

Hago un llamado a dejar la manipulación de los creyentes, cuando se usan ardides y rebuscados recursos emocionales, sentimentales y familiares que traen confusión y desvían los sentidos de aquellos que se han acercado y están buscando a Dios con toda la inocencia y la fe de su corazón.

Las contiendas y disensiones están más que nunca a la vuelta de la esquina, creando separación en el cuerpo de Cristo y alejándonos del Reino.

Diatribas necias como si la mujer puede o no enseñar, que si el rapto es antes o después de la gran tribulación, que si es propio de la mujer usar falda y no pantalón; y así pare usted de contar.

Nos dividimos en las formas sin prestar atención al fondo. Es allí, en lo más profundo de nuestra fe donde está nuestra eterna ganancia; ese fondo se mantiene incorruptible. 

   Volvamos toda nuestra capacidad de creer a las verdaderas profundidades del reino de Dios, el reino de los cielos.

Enseñanzas Recientes

También puede leer algunas de nuestras otras enseñanzas.

Contacto

Ministerios de La Gracia – Todos los Derechos Reservados.