El éxito de una empresa depende por completo de su dirigencia. Y el dirigente principal, debe llegar a ser, a encarnar, la imagen de la empresa. Toda gerencia exitosa, primeramente coloca una meta, su máximo objetivo, y luego traza una ruta o plan para llegar a ella.
Esto fue exactamente lo que Dios hizo con el hombre.
Le dio una meta, Génesis 1:28, le dio una imagen y semejanza que encarnar Génesis 1:26, y le trazó el plan, dotándole de todos los recursos y capacidades para completarlo; Génesis 2:15-17, 2:19-20, 2:24.
Dios es un excelente gerente, el anuncia de primero lo último, y ya lo hizo, Isaías 46:10.
Salir de este plan, ocasionó la desgracia y caída del hombre. Por eso vino el segundo Adán, para introducirlo nuevamente en ese plan, restaurando las bases del diseño divino del Padre, a fin de cumplir toda justicia.
Hoy, veo a la iglesia en una gran disyuntiva. Por un lado, y son la mayoría, están los que no han entendido el propósito de lo que vino a hacer Jesucristo. Y por otro lado los que buscan extender el huerto del Edén, restaurando, y labrando la tierra con sus vidas, hasta que sea llena de la gloria del Padre.
Los primeros, están distraídos o confundidos, pensando que lo importante es guardar lo que ellos llaman salvación, y otros tienen la fe de que serán llevados por su Señor al cielo, ya que la tierra tiene un panorama negro en su futuro.
La salvación de Jesucristo no es exclusiva para el hombre, lamentablemente, nuestro enfoque egoísta, nos hace creer que somos el centro de todo, distorsionando la verdad. Cristo vino a salvar al hombre, pero también a la tierra, es más, vino a salvar la creación que se ve, y a ordenar la que no se ve.
La participación del hombre es absolutamente necesaria para cumplir toda justicia. Y Jesucristo lo sabe mejor que nadie, fue por eso que le dijo a Juan, el que lo bautizó: “Es conveniente que cumplamos toda justicia “, Mateo 3:15.
Jesucristo dijo: “cumplamos”. Esto infiere de una u otra forma, la unión tan necesaria entre Cristo y nosotros. Eso es reino, la unidad. Esta es la virtud más excelsa del Reino, cimentada en el amor del Padre.
Este escrito, es una invitación abierta a las interrogantes de tu entendimiento. Es necesario que revises todas y cada una, de tus creencias y convicciones.
Es triste pasar toda la vida con una esperanza fuera de contexto, cientos y cientos de hombres de Dios han caído en esa trampa. Lo mejor, lo más conveniente, es ser hallados por Cristo, extendiendo la obra de restauración de todas las cosas.
Bendiciones a tu vida, paz y entendimiento, son mis pensamientos y palabras para ti, amén.