Una religión es un sistema de creencias, prácticas y ritos en función de lo divino, donde varias personas coinciden para alcanzar un propósito.
Un Reino, es un territorio gobernado por un Rey, donde todo es de su propiedad, y dónde todo su designio tiene que ser acatado.
Jesucristo no dijo: La religión del Cielo se ha acercado, Él dijo: “El Reino de los Cielos se ha acercado”.
Como podrás darte cuenta, conceptualmente son muy diferentes la religión y el Reino. Esto trae un serio inconveniente a las personas que buscan llegar a Dios, al Rey, a través de una religión.
El Reino prevalece sobre toda creencia, práctica y rito religioso. Cuando esta condición se violenta, la religión se convierte en tropiezo y desorden de aquellos llamados a ser ciudadanos del Reino.
Hoy en día veo con mucha preocupación, que la gran mayoría de los creyentes en Cristo, han confiado su relación con Dios a través de la religión.
Las personas van a un sitio al que llaman iglesia, algunos van una vez por semana y otros van todos los días, reciben la ministración de un pastor, profeta, etc., cantan y danzan a su Dios, buscan refrigerio, consuelo y esperanza en la palabra que se les imparte.
Muchos caen en un ciclo de mimetismo, adaptándose al mundo fuera de la iglesia y cambiando al regresar. Algunos muestran su religión a través de su vestimenta y lenguaje, pero en la mayoría de los casos, no influyen en su entorno. Al contrario, son fácilmente afectados por él, y deben regresar a la “iglesia” en busca de fortaleza.
¿Por qué ocurre esto?. Porque una persona religiosa no es formada para ejercer señorío, un rey si. Un religioso es formado para no asumir la responsabilidad de su herencia, un Rey es formado para hacer uso de su herencia. Un religioso espera a un salvador, un rey multiplica su territorio y lo señorea para entregarlos al Rey de reyes cuando éste venga a pedir cuentas.
Las personas que practican una religión con sinceridad, adquieren un estilo de vida cónsono a sus creencias, haciendo sus vidas mas placenteras, de eso se trata, ¿o no?.
La expansión de la iglesia de Cristo alrededor del mundo no se logró con la religión. Se hizo a través de reyes que eran a su vez la máxima autoridad de la iglesia de su reino. Ellos fueron figuras que encarnaron lo terrenal y lo divino en una misma persona.
Nosotros no debemos caer en el error de separar los conceptos reyes y sacerdotes que describe la escritura. La misma palabra une las dos funciones a través de la conjunción “y”.
Apocalipsis 1:6: “y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”.
Apocalipsis 5:10: “y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.
En el Reino de los Cielos es imposible separar el reinado del sacerdocio. Y las religiones difícilmente podrán ser el lugar idóneo donde se forman los reyes y sacerdotes que requiere Dios para la extensión de su Reino.
Hablando en términos prácticos, una religión forma personas religiosas, y un Reino forma personas de reino. Las personas religiosas terminan siendo personas neutrales dentro del propósito divino, únicamente aportan valor a la religión que profesan, a la religión de los neutrales.
He oído decir a muchos que el cristianismo es un estilo de vida, y debo confesar que en un principio la frase sonó adecuada, pero actualmente no es así. Esa frase se quedó corta para definir el alcance correcto de ser cristiano. El Cristianismo es el sistema de gobierno espiritual llamado a ser dominante en el mundo, y los cristianos somos los reyes y sacerdotes garantes de que eso ocurra.
Aquellos que viven en la religión seguirán esperando un reino futuro, delegando eternamente la responsabilidad del reinado a Cristo. Pero nosotros, que vivimos en el Reino, asumimos la misión de expandirlo en el nombre de Jesucristo, quien nos otorgó la autoridad y el poder para completar esta titánica tarea en Él.