¿Potencial?, que tiene o encierra en sí potencia.
¿Potencia?, capacidad para ejecutar algo o producir un efecto.
Usando estos dos conceptos, vamos a redefinir la palabra potencial si la aplicamos a un ente: Es la persona que por sí misma puede afectar su entorno.
Dios hizo al hombre a su imagen, conforme a su semejanza, también le dio espíritu, por lo cual somos seres que vivimos por inspiración.
Si alguien tiene potencia, ese alguien es Dios, hizo todo aquello que vemos y no podemos ver por la potencia de su palabra.
Hombre, mujer, tú que lees estas líneas, fuiste diseñado con el molde que el creador hizo de si. Así que eres un ser con potencia, en ti hay potencial, que no te quepa duda de eso.
Las mentiras del mundo y su príncipe vencido buscan hacerte creer que no tienes potencia y a consecuencia de ello tienes que buscar potenciarte. A eso se le llama empoderamiento.
Hoy te digo que fuiste concebido con potencial, y esa capacidad que hasta el momento ha sido suprimida, tiene que se habilitada y eres el único que lo puede hacer.
La evidencia es abundante y está ante nuestros ojos. Millones de seres humanos han usado ese potencial para lograr sus metas personales y egoístas, con poco, mediano y gran éxito.
Tú y yo desvirtuamos los planes de Dios cuando no estamos alineados con Él, gastando nuestra vida y potencial en sin sentidos, que la escritura llama vanidades.
Amado, nuestra tarea es restaurar el Edén, Jesucristo hizo lo suyo volviendo a establecer el huerto en medio del mundo. Tú potencial y el mío tienen como único propósito afectar la tierra para que hagamos de ella el paraíso restaurado.
Ro 8:19: “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.”
El versículo anterior describe en 17 palabras el propósito divino. Para eso es el potencial que tienes dentro de ti, está de tu parte ejercer la influencia necesaria para esta restauración.
Sal 115:16: “Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres”. Este versículo no es una metáfora o parábola que pueda ser abandonada a tu interpretación. Este versículo es la voluntad indiscutible de Dios para la influencia del hombre sobre su creación.
Desde que Cristo vino entre la nubes para presentarse delante del Anciano de días y para sentarse en su trono, la marcha del reino inconmovible reinicio, ese reino de había detenido desde aquel día cuando Adán comió del árbol prohibido. Los nuevos cielos, la nueva tierra y la nueva Jerusalén resuenan en Ap 21:5 que dice: “Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.”
No te dejes engañar, no tienes que empoderarte (buscar poder), tu naciste con el potencial para que junto a tus hermanos y en la unidad del Espíritu, terminemos de llenar la tierra de la gloria de Dios. Si la planta de los pies de los israelitas delineaban su territorio conquistado, entonces la planta de nuestros pies delineará el dominio, la restauración y la manifestación de los hijos de Dios, que como esposa del cordero cumplieron su asignación para este tiempo de los gentiles.