“No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.”
1 Corintios 4:14-15 RVR60
En esta oportunidad les traigo el escrito de un autor anónimo, que refleja muchas de las ideas que comparto acerca de la paternidad, espero les sea de provecho.
“Hoy en día se habla mucho de paternidad espiritual y cobertura, me llama la atención que hay falsos conceptos, definiciones y descripciones de una paternidad espiritual.
El apóstol Pablo le esta hablando a una iglesia que fue plantada por él a través de la gracia apostólica que el Señor le dio, puso en ellos el fundamento de Cristo y los edificó en el evangelio del reino, por eso él dice: <<yo os engendré en el evangelio>>.
El apóstol Pablo los evangelizó, los discipuló, los pastoreó, formó a Cristo en ellos, los corrigió, los exhortó, los animó, les enseñó, y más adelante dijo: <<el sello de mi apostolado soy vosotros>>.
Algo que admiro del apóstol Pablo era que él no edificaba en fundamento ajeno (Romanos 15:20), es decir, todos los hijos en la fe y congregaciones a las que él daba paternidad apostólica, fueron establecidas o iniciadas por él, por eso con todo el derecho decía ustedes tienes muchos ayos (instructores y maestros) pero yo fui el que los engendré en el evangelio.
Hoy en día hay ministerios que lamentablemente van a la pesca de otros ministerios ya establecidos, formados por otros, enseñados por otros, discipulados por otros y les ofrecen paternidad y cobertura.
Creo que debe ser una incomodidad llamar padre ha alguien que no te formó, que no te discipuló, que no te aconsejó y que no te ayudó a crecer en Cristo, es como decirle padre a un extraño, a alguien que no estuvo en todos tus procesos, en todas tus etapas, alguien que no estuvo allí en los momentos difíciles.
Creo firmemente en la paternidad, pero la bíblica, la que enseñó el apóstol Pablo, no creo que tú eliges una paternidad, Dios te asigna una paternidad que te va a ayudar en tu crecimiento espiritual y es la que te conoce bien y conoce tu llamado en el Señor.
La paternidad no es un adorno, no es buscar a alguien famoso para hacer despegar tu ministerio, tampoco es el que te va a dar conexiones , si quieres una paternidad que no te forme, no te corrija, que no tengan comunicación constante contigo, que no te enseñe, entonces no quieres una paternidad, lo que quieres es un adorno.
Hay gente que se deja deslumbrar por buenos tíos, buenos ayos, gente lejana que enseña virtualmente, ellos quieren tíos no padres, porque los tíos no viven en tu casa , los padres si están presente y conocen tu vida, la gente lejana no.
Se levantará una generación de padres apostólicos que no buscarán hijos grandes o ministerios ya establecidos, sino que comenzarán evangelizando, discipulando, formando, enviando y estableciendo congregaciones, hijos engendrados en Cristo a través de su evangelio del reino”.
Autor anónimo