Ex 25:40: “Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.”
Usualmente nos equivocamos a la hora de expresar nuestras ideas y pensamientos. Es difícil explicar o describir algo que hemos visto y aún más difícil es poder explicar una idea, un pensamiento, exactamente como lo concebimos en nuestro interior.
Dios conoce nuestras limitaciones humanas y es por eso que no dejo nada al azar. Él nos dejó sus modelos.
Es relativamente sencillo hacer una copia de un modelo que se tiene, que se ve, que se toca. Dios nos dejó la evidencia de su existencia, su carácter, su voluntad y hasta su naturaleza divida en las cosas creadas por Él.
Al estudiar la hoja de un árbol podemos aprender de diseño, análisis distributivos, ahorro y eficiencia. Esto solo en la forma, y en el fondo podemos aprender de química molecular entre otras disciplinas de la ciencia.
Ro 1:20: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo «que no tienen» excusa.”
Jehová siempre se ha provisto de un lugar para relacionarse con el hombre. Se hizo de un huerto en Edén, también se hizo un modelo de tabernáculo para mostrarle a Moisés cómo lo debía construir para su andar en el desierto. Luego Él mismo se tabernaculanizo en Jesucristo como modelo para que finalmente pudiéramos entender el modelo final de comunión, el sitio por excelencia diseñado desde antes de la fundación del mundo, a nosotros mismos como su tabernáculo de reunión.
Dios basa su magisterio en modelos creados a lo largo y ancho de su creación.
Debemos cambiar la perspectiva debemos mirar los modelos de Dios y aprender de Él.
Los cielos, los mares, la tierra, los árboles, los animales, todo habla de Dios, no tenemos excusa para seguir viviendo con incredulidad.
Cuando quieras una respuesta suya, basta con mirar la creación y hallarás lo que estás buscando.
Jesucristo no está físicamente entre nosotros, pero si están sus tabernáculos vivientes llamados prójimos; Él está reflejado en nosotros. Redescubre a Cristo en lo bueno de la gente, no en la humanidad de la gente, Cristo está en la divinidad de la gente, en lo que el Espíritu de Gloria repartió de si mismo en cada uno.
Procura aprender de los modelos que Dios ha colocado delante de tí, esos modelos te ayudarán a caminar en el Reino de su amado hijo, desarrollarás el carácter, el dominio propio que se requiere para ejercer la ciudadanía del Reino de los cielos.