La segunda venida, Controversial

Controversial, inefable, muchos repiten, pocos cuestionan, ¿dónde estará la verdad?. En Cristo.

Antes de empezar, quiero recordar que Dios anuncia el final desde el principio, para Él es importante que como hijos suyos, sepamos a donde vamos.

Is 46:10: “que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;”

Ahora sí, entremos en contexto.

Primera a los Tesalonisenses. Pablo, escribe esta carta a gentiles y judíos cristianos perseguidos en tesalónica, recordemos que eran tiempos de persecución y muerte.

En el versículo 13 del capítulo 4, Pablo trae palabra de consuelo a sus hermanos, por los que han muerto en Cristo por causas naturales y por persecución, ¿por qué esas palabras?.

Cristo dijo que no pasaría esa generación sin que todo lo que dijo en Mt 24 aconteciera, para ese entonces faltaba menos tiempo. Había preocupación entre ellos por sus hermanos durmientes, ¿qué pasará con ellos si Cristo viene?.

Aquí debemos hablar de la frase “venida de Cristo”, y nos vamos a extender un poco.

Cristo, ha venido muchas veces, no podemos encasillar a Cristo en una primera y segunda venida solamente.

Cristo y Dios son uno, este asunto no puede pasarse por alto.

El Melquisedec al que Abraham le entregó los diezmos, era Cristo, pero esa es otra discusión. El Príncipe guerrero con espada desenvainada ante Josué, era Cristo, el Árbol de la vida en el Edén, era Cristo. Nótese, que se apareció como hombre, como ángel y como figura alegórica respectivamente. Pero hay más, Dios (Cristo), también vino como ejecutor de juicio ante las naciones.

Extracto de David Chilton en su libro «La Gran Tribulación».

Inicio del extracto

“El Sol, la Luna, y las Estrellas al final de la tribulación, dijo Jesús, el universo será arrasado: la luz del sol y la Luna se apagarán, las estrellas caerán, y los poderes de los cielos serán sacudidos. La base para este simbolismo es Génesis 1:14-16, donde se habla del sol, la Luna, y las estrellas (“las potencias de los cielos” Mateo 24:29) como las “señales” que “gobiernan” el mundo. Mas tarde en la Escritura, se usan estas luces celestiales para representar a las autoridades y gobernantes terrenales. Cuando Dios amenaza destruirlos con juicio, la misma terminología del universo arrasado es usado para describirlo.

Profetizando la caída de Babilonia a los medos en el año 539 a. de C., Isaías escribió: He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira. Para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor (Isaías 13:9-10). Significativamente, Isaías mas tarde profetizaba la caída de Edóm en términos de des-creación: Y todo el ejército de los cielos se disolverá, Y se enrollarán los cielos como un libro; Y caerá todo su ejército. Como se cae la hoja de la parra, Y como se cae la de la higuera (Isaías 34:4). Un colega de Isaías, el profeta Amós, predecía la ruina de Samaría (722 a. de C.) en casi la misma forma: Acontecerá en aquel día, dice Jehová el Señor, que haré que se ponga el sol de mediodía, y cubriré de tinieblas la tierra en el día claro (Amós 8:9). Otro ejemplo es del profeta Ezequiel, quien pre dijo la destrucción de Egipto. Esto dijo Dios por medio de él: “Y cuando te haya extinguido. Cubriré los cielos, y haré entenebrecer sus estrellas; El sol cubriré con nublado, yla luna no hará resplandecer su luz. Haré entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por ti, Y pondré tinieblas sobre tu tierra, dice Jehová el Señor (Ezequiel 32:7-8). Hay que destacar que ninguno de éstos eventos literalmente ocurrrió. Dios no tenía la intención de que alguien interpretara literalmente estas declaraciones. Poéticamente sin embargo, todas estas cosas ocurrieron: con respecto a estas naciones malas, “se apagaron las luces.” Este, es sencillamente un lenguaje figurativo, que no nos sorprendería si todos conociéramos mejor la Biblia y apreciáramos su carácter literario.

Por lo tanto, lo que Jesús está diciendo en Mateo 24, con una terminología que sus Discípulos en tendieron inmediatamente, es que la luz de Israel sería apagada; la nación del pacto dejaría de existir. Al acabar la tribulación, el antiguo Israel habrá desaparecido.

Fin del extracto

 

Cristo (Dios) a venido siempre como ejecutor, esto lo vemos claramente al discernir los cuatro jinetes que aparecen en el libro de apocalipsis, donde Cristo es el primero de ellos, siempre en preeminencia, siempre de primero en la batalla como buen capitán.

Quiero traer otro ejemplo más que Chilton no tomó en cuenta en su libro, la liberación de Israel de la esclavitud egipcia, ese fue Dios viniendo a traer juicio y cumplir con lo que le dijo a Abraham en Gn 15:14.

Entonces, esa venida de Cristo, a la que Pablo hace referencia en 1Ts 4:16-17, no es esa segunda venida final de Cristo que entendemls debe ocurrir alguna día.

Pablo está revelando un inefable misterio que hoy, nos rompe la cabeza. Y es el arrebatamiento. Si no nos quitamos de la mente los conceptos preestablecidos del rapto, sencillamente no va a ser aceptada la siguiente interpretación de 1 Ts 4:16-17.

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

Un evento inefablemente espiritual, es como puedo describir lo que aconteció antes de la destrucción de Jerusalén. Pablo dice que no se preocupen por los que duermen, ellos y los que queden vivos en Cristo, recibirán al Señor en multitudes (nubes), en su Espíritu (aire).

La versión de la LXX me gusta más que la RV60: “después nosotros, los que vivimos, los que somos dejados, seremos a una con ellos arrebatados, en nubes, al encuentro del Señor, por el aire; y así siempre con Señor estaremos”.

Aquí el mismo versículo sustituyendo las palabras nubes y aire por multitudes y espíritu respectivamente: “después nosotros, los que vivimos, los que somos dejados, seremos a una con ellos arrebatados, en multitudes, al encuentro del Señor, por el Espíritu; y así siempre con Señor estaremos”.

El sentido de unidad de la incipiente iglesia de entonces era hermoso, y Pablo dio respuesta por el Espíritu, a esta preocupación de los hermanos.

Los versículos 1, 2 y 3 del capítulo 5 son continuación del 4:18. Como buenos escudriñadores de las escrituras, vemos como Pablo no se sale del contexto al recordarles que la venida del Señor está cerca, recordando las palabras que Jesús dijo a los discípulos en el contexto del Mt 24.

Profundicemos la frase “en las nubes, en el aire”. Cuando digo inefable, me refiero a indecible, un evento magnífico, cuyo cumplimiento es sempiterno, es decir, tuvo un inicio y no tendrá fin. El inicio fue que desde que Cristo ascendió al trono, todo aquel que le busca de corazón estará en Él, contenido en el, una realidad espiritual, todos arrebatados (tomados con violencia) para Él, los dormidos y los vivos en Él, bajo la verdad espiritual de recibir vida eterna (resucitados) en Él, y el fin de Jerusalén y su templo no serían ningún obstáculo, porque desde ese entonces todo aquel que le confiesa de corazón, es tomado (arrebatado) por Él hasta el día de hoy.

Hay una particularidad especial con el tema del arrebatamiento, y es que si hubo un mover de Cristianos que salieron en el momento preciso de Jerusalén, luego de que Cestio Galo, general romano, abandonó el sitio que había establecido sobre esa ciudad. Si hubo un arrebatamiento físico, fue ese. Hombres y mujeres en obediencia, saliendo de Jerusalén bajo la instrucción del Espíritu, atravesando el desierto y el río Jordán. Aquellos que no creyeron en el mesías que vino, aquellos que le negaron y mataron, perecieron en esa gran tribulación y los pocos que sobrevivieron fueron llevados como esclavos.

Otro pasaje controversial es Hch 1:11: “los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”.

¿Dónde están los varones galileos hoy?. Estoy siendo literal, en algún lugar del norte de la actual Israel será el único sitio donde podrán ver a Cristo bajando del cielo. Así debo ver ese versículo si lo interpreto de manera literal.

¿Será que debo combinar lo literal con lo figurativo?, ¿los varones galileos son todos los hombres y mujeres en Cristo alrededor del mundo que verán al Señor bajando en las nubes en una forma que cubra toda la tierra?

Cristo es más que un hombre de estatura perfecta, y más que el Salvador. Cristo es el todo en plenitud del Padre, dónde todas las cosas en Él subsisten.

Ese Cristo que vieron los galileos, se irá manifestando progresivamente en la tierra nueva y los cielos nuevos, que desde su crucifixión, han venido siendo restaurados.

No podemos terminar esta discusión, sin mencionar dónde podemos encontrar claramente esa llamada segunda venida, o mejor dicho, la venida final de Cristo en las escrituras.

Veamos a Ap 22:1-5: “Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.”

La Nueva Jerusalén, la celestial, es el cuerpo de Cristo (la iglesia, la esposa) en total plenitud, que cumple el propósito divino en la tierra y que ha traído los cielos para un Reino inconmovible en total unidad. La venida final de Cristo no es un evento puntual, es la redención continua de su cuerpo restaurado, cuerpos glorificados que reinan por siempre con el Señor, completando así la visión original del Edén, un lugar donde el cielo y la tierra son uno, eso es Enmanuel, Dios con los hombres, la justicia consumada, el plan completado

Eso es Reino, unidad es Reino.

 

 

 

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