Hasta que yo venga

Cristo tuvo razón, éste quedó vivo para cuando Él viniera en Juicio contra la Israel apóstata del primer siglo.

     Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar? Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de este? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?. Juan 21:20-23.

Todos, seguramente, recordamos este relato, en el cual Jesús pregunta a Simón: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos?. Fue un momento de meditación profunda en el corazón de Pedro. Pero luego de estas cosas, sucedió otro evento, tan significativo, como polémico. Aparece el “discípulo amado” quién se presenta posteriormente como “el que da testimonio de estas cosas, escribió estas cosas y su testimonio es verdadero”.

Pedro vio que Juan caminaba tras él y Jesús, y emitió la pregunta “¿y qué de este?”. La intencionada respuesta de Jesús fue: “Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?, sígueme tú”.

El mismo Juan, escribe que se corrió el rumor entre los hermanos, de que él no moriría. Pero aclara, “eso no fue lo que dijo Jesús”.

 

JESÚS DIJO LO QUE DIJO

La pregunta es, ¿era la intención de Jesús que Juan viviera casi dos mil años, y contando?. Aquellos hermanos pensaban que no moriría. Pero, ¿qué se piensa hoy?.

La interpretación más superficial, es que Jesús tenía el poder y la autoridad para dejarlo vivir hasta que el viniera, pero por causa del condicional “si”, ¿se determina que no lo quiso hacer?.

Jesús dijo lo que dijo, y ninguna de sus palabras carecía de significado. El mismo que nos enseña que daremos cuenta de toda palabra ociosa y sin fruto, ¿hablará por hablar?.

 

LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE

Son muchas, las veces que Jesús habló de “la venida del hijo del hombre”, y es la misma escritura, la que nos debe dar la interpretación de ese evento:

✓ Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre. Mateo 10:23.

✓ De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. Mateo 16:28.

✓ E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Mateo 24:29-30.

✓ Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. Mateo 25:13.

✓ Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Mateo 26:64.

¿Hablaba Jesús de un evento futuro?. En sus palabras aclara, que era un evento que se comenzaría a ver desde ese momento. Que Jerusalén lo vería, que los que le acusaban lo verían, que esa generación lo vería (Mateo 23:36; 24:34).

Para los que entendían la ley y los profetas, para los que estaban entendidos en las señales y los símbolos proféticos, con los cuales hablaba Jesús (que, por cierto, no eran muchos. Isaías 6:9-10) era claro que estaba haciendo referencia (como citó varias veces en Mateo 24) al profeta Daniel.

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí “CON LAS NUBES DEL CIELO VENÍA UNO COMO HIJO DE HOMBRE”, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. “Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”. Daniel 7:13-14.

Lo que habría de aparecer, según Mateo 24:30, no es el hijo del hombre, sino la señal de que el Hijo del Hombre está en el Cielo, reinando con poder y gran gloria, ejecutando sus justos juicios sobre la tierra; y en tal sentido, se hace un llamado a qué todos los pueblos y las naciones le sirvan, pues su reino no pasará ni será destruido. Este es el resultado de lo que vio Daniel, “la venida del hijo del hombre en las nubes del cielo, para presentarse ante el Anciano de Días, para recibir toda potestad en el cielo y en la tierra”. Mateo 28:18.

 

JUAN SI QUEDÓ HASTA LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE

Como dice Mateo 16:28, no todos los apóstoles lograron ver la consumación de las palabras de Jesús, a plenitud. Algunos llegaron hasta los años 60 del primer siglo, y otros pocos, en los años de la destrucción de Jerusalén y su templo en el año 70dc. Según los relatos antiguos, podremos hacer seguimiento a la forma como murieron. Pero Juan, después de haber sido martirizado y de haber sobrevivido de forma milagrosa, murió de viejo en la década de los 90 del primer siglo.

“La venida del hijo del hombre” marcaría el fin del pacto con Israel, que estaba basado en mandamientos y ordenanzas, que se volvieron tradición y yugo para oprimir. Y está venida marcaría también, la entrada en vigencia del nuevo pacto, basado en mejores promesas, con la finalidad de que los hombres puedan manifestar la justicia Divina, como dijo Jesús:

Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Mateo 21:43.

“La venida del hijo del hombre”, marca el inicio del proceso de “restauración de todas las cosas” (Hechos 3:19), por medio del establecimiento de la justicia perdurable (Daniel 9:24). Tarea que todos y cada uno de nosotros, los que creemos, debemos desarrollar.

Con “la venida del hijo del hombre”, hay un despliegue sobre toda la tierra de mensajeros (ángelos), enviados (apóstolos), para reunir (episunago) a todos cuántos por gracia, ha llamado y escogido para ser sobre la tierra, su tabernáculo. Para que seamos Casa de Dios en esta tierra. Esto es Justicia.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. Mateo 24:31.

En nosotros está, el ser mensajeros de Cristo para hacer su justicia. Reconciliar todas las cosas en Cristo.

En conclusión, la palabra de Jesús se cumplió, así que Juan estaba vivo cuando el hijo del hombre vino en juicio sobre el pueblo de Israel y su pacto quebrantado. Juan 21:23.

Para entender esto, se hace necesario renunciar a la idea de un Cristo glorioso, viniendo a extraer de la tierra una iglesia perseguida y vencida, cuando, en verdad, somos la misma presencia de Cristo, sanando y restaurando la tierra. El espíritu de la palabra desea revelar la venida del hijo del hombre en juicio sobre la nación que dijo tener como rey a César, y que también dijo aceptar, junto con sus hijos, la responsabilidad de la sangre del Justo.

El Señor dijo a nuestro Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Salmos 110:1. Se levantará el Señor, y le veremos, para recibir la casa que nosotros le hemos edificado, para recibir de nosotros, pueblos y naciones conquistadas. Y Él entregará el Reino al Padre.

 

 

 

 

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