Espada y Sangre

Si la palabra de Dios no te hace sangrar, entonces aún no la has recibido...

Ef 6:17: “y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;”

     La palabra propósito encierra en sí misma los ¿cómo?, ¿porqué? y ¿para qué?, de las cosas.

     El Maestro de maestros, Jesucristo, utiliza mucho la alegoría como herramienta didáctica para enseñarnos sobre el Reino de los cielos. Es por eso que habla de ovejas y pastores, olivos y vid, entre otros.

Mt 10:34: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.”

     También utiliza la espada como alegoría. ¿Cuál es el propósito de una espada?, y ¿cuál será el propósito de una que tiene doble filo?. No es otro que penetrar y cortar todo lo que se interponga en su camino.

     La consecuencia de penetrar y cortar en nosotros debe ser sangre derramada (sacrificio).

     Ahora bien, si una espada no penetra y corta, entonces podemos decir que la espada está dañada o que la espada no hizo contacto con la persona.

     El libro de los Hebreos compara la palabra de Dios con una espada de dos filos muy eficaz, capaz de cortar lo más profundo y duro del ser humano.

     Entonces, ¿cómo es posible que una persona que oyendo la palabra de Dios no derrame sangre (no haga sacrificio)?, la respuesta es sencilla, teniendo oídos no oye, en consecuencia no la recibe, no se expone a su filo.

     La sangre es otra palabra utilizada alegóricamente, ella representa la vida. La pregunta en este caso sería: ¿cuál vida representa?.

     El propósito de la palabra es hacernos morir. Si no mueres ante la palabra de Dios, entonces perderás tu vida, en consecuencia no hallarás la vida eterna de Cristo en ti.

Mt 16:25, Mr 8:35 y Lc 9:24 “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá́; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.”

     Si no pierdes tu sangre (si no haces sacrificio ), no hallarás la vida en Cristo.

     Debes exponerte a la palabra de Dios todos los días, y en el momento conveniente la palabra penetrará y cortará todo lo que no es de Él y sangrarás (sacrificio) hasta perder tu vida, ganando la de Cristo.

     Una espada sin sangre es una biblia abierta que nadie lee.

La espada debe producir sacrificio de alabanza, sacrificio de adoración, debe producir la negación a uno mismo en propiciación del prójimo.

     La espada cortara y hará sangrar las heridas que no cicatrizan, las que el mundo te hizo y las que tú mismo te hiciste.

     Las nuevas heridas hechas con la espada de la palabra sanarán con cicatrices que no volverán a sangrar y que serán para dar testimonio de la gloria de Dios en tu vida.

     La escritura nos muestra claramente que no todos serán penetrados por la palabra y así está establecido en el propósito divino.

     Si estás leyendo estás líneas, oro para que no seas de los que se pierdan y que a partir de esta lectura, tomes tú Biblia y te enfrentes a la espada, hasta que te haga sangrar. Te garantizo que si eso ocurre, no volverás a ser el mismo de antes.

     Sangrar es hacer obras de amor por convicción, obras que son el testimonio del agradecimiento por la nueva vida que nos da Cristo. Obras que van en favor de tu prójimo, que te hacen menguar para que Él crezca. Obras que tienen perfume de fe, obras que agradan a Dios, no por la obra en sí, sino por lo que producen en tí. Y estas obras son los sacrificios, son la sangre derramada.

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