De adolescente vivía en el 5to piso de un edificio de 10, transcurría un día como cualquier otro, y recuerdo una tarde luego de llegar de deportes (así le llamábamos a la materia de educación física), que entré al baño, al abrir la regadera me hecho para atrás el agua que salía con fuerza. Paso un instante y algo en mi interior dijo esta frase: “Es solo agua, que no te empuje”.
Hoy, luego de muchos años viene a mi memoria ésta frase y puedo entender la razón.
¿Para qué viniste al mundo?, clásica pregunta que todo aquel que respira ha debido hacerse por lo menos una vez. Si la pregunta va en el orden existencial, entonces la respuesta debe resonar en los ecos de tu espíritu.
A veces no entiendo la razón del porque el Señor me hace hablar una y otra vez las mismas cosas. Es como ver el mismo cuadro frente a tí una y otra vez, y hasta que no cambie el cuadro, no cambiará tu enfoque.
Naciste, creciste y te metiste en un sin número de rollos mentales y circunstancias de vida que de alguna manera han esculpido lo que crees ser hoy. Si llegas al Señor Jesucristo y lo aceptas, entonces la religión te enseña que Él te salva de esta vida de pecado, y el “testimonio” de salvación lo debes extender a todos los lugares donde pise la planta de tus pies, para que todas las personas tengan la oportunidad de salvarse y prepararse para que Cristo venga por su novia sin mancha y sin arruga. Unos dicen que Él vendrá para salvar a su amada de una gran tribulación, otros dicen que el vendrá al final del tiempo de los gentiles para que tanto vivos como muertos rindan cuentas al Señor de la mies, y seguramente encontrarás más versiones de esa segunda venida con distintos aderezos.
Quizá, lo más importante de todo es que la gran mayoría está de acuerdo en la inminente segunda venida de Cristo y eso es positivo.
¿Hasta este punto no te das cuenta que algo no cuadra?, ¿vinimos para hundirnos en el lodo del mundo, a fin de salir por gracia y fe victoriosos de la muerte y subir al cielo?, ¿es ese el propósito, un traspiés existencial, una pasantía de salvación?.
Me niego a creer un propósito tan mediocre.
“Es solo agua, que no te empuje”. La vida que te fue dada por gracia tiene un propósito mayor, real y consistente a la naturaleza de Cristo.
Naciste en el tiempo de los gentiles, en el tiempo del Reino que llegó hace más de dos mil años, en el tiempo de un segundo, mejor y más excelente pacto lleno de perfección, no como el primero. Naciste para cumplir la profecía que Jehová le dio la profeta Daniel en 2:35 cuando dijo: “…Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra”.
La religión te enseña que el reino de los cielos se ha acercado. Ese fue un evento apoteósico, no una circunstancia continua en el que solamente se acerca. El reino ya no se acerca, el reino llegó para operar en el mundo que ama Dios, ese mundo que Él se ha reservado durante todas las eras, el mundo que no dobló sus rodillas ante lo que representa la figura de Baal, el mundo que no se hizo uno con el pecado, ni obró de continuo en el mal. Hablo en términos de mundo como sistema de personas.
Ro 11:4: “Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.”
Es solo agua, que no te empuje. El mundo corrupto es solo agua, que no te empuje. La muerte es solo agua, que no te empuje. Tu necedad a la palabra de Dios es solo agua, que no te empuje. Los temores que te ha inoculado la religión y el mundo corrupto es solo agua turbia, que no te empuje.
La escritura lo dice Claro, nacimos para señorear la tierra, Cristo restauró el paraíso perdido por el primer Adán para que nosotros lo extendamos hasta llenar la tierra, somos los árboles plantados junto a la corriente de agua de vida eterna que se llama Cristo.
Eso si es propósito, eso sí es visión de Reino. Así como Jehová no destruyó a todos los enemigos de Israel, para que se desarrollaran y aprendieran a tener dependencia de Él, así mismo nosotros debemos seguir avanzando hasta que todos los enemigos de Cristo estén postrados a sus pies y bajo su dependencia, y no replegándonos cada día como lo hace una iglesia anémica que espera el salvador ante una gran tribulación que llega a nosotros bajo un manto de dudas y temores perversos.
Que no nos pase como a la Israel del primer pacto, aprendamos de ellos. Esperaban un salvador y cuando llegó no le recibieron y hasta el día de hoy lo siguen esperando. No hagamos nosotros los mismo, creyendo que fuimos salvados pero no suficiente, ya que necesitamos que Cristo nos vuelva a salvar de la tribulación venidera (pura inoculación de temor), que nos dispersa, nos desenfoca del verdadero propósito divino.
D E S P I E R T A, la alarma del despertador está sonando…