“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con su vellorí de lo más fino.”
El párrafo anterior es un extracto de la obra maestra Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, escrito en castellano antiguo, que es el antecesor directo de nuestro español moderno. Ahora bien, el siguiente párrafo, es el mismo que leíste pero pasado a un español moderno, más comprensible para nosotros.
“En un lugar de La Mancha, del cual no quiero acordarme, vivía no hace mucho un hidalgo que tenía una lanza en un soporte, un escudo antiguo, un caballo flaco y un galgo corredor. Su dieta consistía en un guiso con más vaca que carnero, carne picada la mayoría de las noches, huevos con tocino los sábados, lentejas los viernes y algún pichón los domingos, lo cual consumía la mayor parte de su hacienda. El resto de su dinero lo gastaba en un traje de paño fino, calzas de terciopelo para las fiestas con sus zapatos de lo mismo, y durante la semana se vestía con un traje de lana de lo más fino”.
Mas entendible, ¿verdad?. Ahora bien, palabras como hidalgo, galgo corredor y traje de paño fino, necesitan ser revisadas con más profundidad a pesar de ser español moderno. Y que se dice de la inspiración de Miguel de Cervantes al escribir esas líneas. ¿Qué quería expresar el autor?. ¿A que público iba dirigido el libro?. ¿El vocabulario utilizado estará solapando un significado oculto?. ¿Estará el autor hablando en código?. Estás preguntas y muchas más, son pertinentes para hacernos una buena idea la obra de Don Quijote.
Éste es un ejemplo sencillo de lo que pasa cuando leemos el libro de apocalipsis fuera de contexto. Por ejemplo: La desposada del cordero, ¿tiene calles de oro?, ¿la mujer en cinta es perseguida por una bestia de diez cabezas?, ¿de una boca sale una espada?.
Si el ejemplo de Don Quijote costó entenderlo siendo mucho más reciente para nosotros, como será un libro escrito hace más de dos mil años en un lenguaje figurativo, lleno de simbolismos, mezclado con profecías cumplidas y en pleno cumplimiento, escrito para colmo en un idioma muy diferente al nuestro y realizado por una persona coartada de su libertad, bajo un régimen imperial opresor como el románico.
Amados, es muy importante dejar atrás la compresión literal de la palabra en apocalipsis, es vital conocer el contexto de persecución de las incipientes siete iglesias de Asia para ese momento, entender que el libro fue un bálsamo de aliento para ellos porque las cosas acontecerían pronto y de echo así pasó.
El exceso de protagonismo que ostentamos al escudriñar las escrituras, nos hace creer que muchas de las cosas que ocurrieron en ese tiempo son para nosotros.
Es de suma importancia que dejes a un lado las doctrinas aprendidas, religiosidades, prejuicios, y sobre todo el tropezadero del orgullo, que nos impide abrir el entendimiento a la palabra que el mismo Dios a puesto en nuestra mente y corazón.
También es válido hacer una observación a las llamadas biblias de estudio. Básicamente porque los comentarios que aparecen en ellas, ya tienen un sesgo doctrinal, es decir, inducen el pensamiento del lector, coartando su libertad de interpretación junto al Espíritu Santo.
Espero que este mensaje sea de utilidad a tu vida, y sirva de inspiración para que escudriñes día a día las santas escrituras. Amén