¿Cómo lo hacemos?

¡Como Él lo hizo!

     La gente me pregunta: Pastor, ¿cómo hacemos para hacer influencia en el mundo?

Y la respuesta no es como lo hacemos nosotros, sino quien lo hizo, y como lo hizo nuestro modelo de influencia para el mundo.

Jesucristo, durante su ministerio público de tres años y medio, ejerció una influencia profunda y duradera que trascendió los límites de su tiempo. Aunque sus milagros son ampliamente reconocidos, su impacto no se debió a estos actos sobrenaturales. A través de sus enseñanzas, su trato con los marginados, su desafío a las autoridades religiosas y su proclamación del Reino de Dios, Jesús estableció un modelo de reinado basado en el amor, la justicia y la humildad.

¿Cómo hizo influencia Jesucristo en el mundo?

Jesús utilizó parábolas y enseñanzas para comunicar verdades profundas de manera accesible. Sus historias, como la del Buen Samaritano y el Hijo Pródigo, no solo capturaron la atención de sus oyentes, sino que también desafiaron las normas sociales y religiosas de la época. A través de estas parábolas, Jesús promovió valores como la compasión, el perdón y la justicia, ofreciendo una visión muy diferente de la vida y las relaciones humanas.

Las enseñanzas de Jesús sobre el amor al prójimo y el perdón fueron revolucionarias. En una sociedad donde la venganza y la retribución eran comunes, Jesús enseñó a sus seguidores a amar a sus enemigos y a perdonar sin límites (Mateo 5:44; Mateo 18:21-22). Esta ética del amor y el perdón no solo transformó las vidas de sus seguidores inmediatos, sino que también estableció un estándar moral que ha influido en generaciones posteriores.

Jesús se acercó a aquellos que eran marginados por la sociedad, como los leprosos, los recaudadores de impuestos y las mujeres. Al hacerlo, mostró un verdadero modelo de inclusión y amor incondicional que contrastaba fuertemente con las prácticas de su tiempo, muy distinto a los modelos ideológicos que tienen seriamente trastornada a la sociedad de hoy. Su trato con los marginados no solo les devolvió la dignidad, sino que también desafió las estructuras sociales y religiosas que perpetuaban la exclusión y la discriminación. Hoy, debemos reconocer que la estructura de lo que llamamos iglesia, independientemente de su denominación, genera controles que limitan en el creyente el fluir del Espíritu Santo.

Jesucristo, al interactuar con la mujer samaritana en el pozo (Juan 4:1-26), rompió varias barreras sociales y religiosas. No solo habló con una mujer en público, algo inusual para un rabino judío, sino que también se relacionó con una samaritana, un grupo despreciado por los judíos. Este acto de inclusión y respeto no solo transformó la vida de la mujer, sino que también impactó a toda su comunidad.

Jesús cuestionó abiertamente a los líderes religiosos y sus interpretaciones de la ley. En varias ocasiones, criticó la hipocresía y la falta de misericordia de los fariseos y saduceos, promoviendo una relación más auténtica y personal con Dios. Su desafío a las autoridades religiosas no solo expuso las injusticias y la corrupción dentro del sistema religioso, sino que también ofreció una alternativa basada en la sinceridad y la compasión.

En el Sermón del Monte (Mateo 5-7), Jesús reinterpretó la ley mosaica, enfatizando la inspiración de la ley detrás de los mandamientos en lugar de una mera observancia externa. Al hacerlo, llamó a sus seguidores a una justicia que excediera la de los escribas y fariseos (Mateo 5:20). Esta enseñanza no solo desafió a las autoridades religiosas, sino que también inspiró a sus seguidores a buscar una relación más profunda y genuina con Dios.

Jesús proclamó la llegada del Reino de Dios, una realidad que implicaba un cambio radical en la forma de vivir. Enseñó sobre la importancia de la humildad, el servicio a los demás y la búsqueda de la justicia. Este mensaje resonó profundamente en una sociedad marcada por la opresión y la desigualdad de oportunidades. Al proclamar el Reino de Dios, Jesús ofreció una visión de un mundo donde los valores del amor, la justicia y la paz prevalecen.

La parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:25-37) es un ejemplo claro de la ética del Reino de Dios. En esta historia, Jesús desafía las nociones tradicionales de quién es el prójimo y llama a sus seguidores a mostrar compasión y misericordia a todos, independientemente de su origen o estatus social. Esta enseñanza no solo redefinió las relaciones humanas, sino que también estableció un estándar ético que ha influido en la moralidad, y una verdadera justicia social, sin la manipulación política que ha tenido en nuestro tiempo presente.

La vida de Jesús fue un testimonio viviente de sus enseñanzas. Su humildad, su disposición a servir y su amor sacrificial inspiraron a muchos a seguir sus pasos. La rectitud entre lo que decía y lo que hacía le otorgó una autoridad moral que trascendió su tiempo. Jesús no solo predicó sobre el amor y la justicia, sino que también los vivió en su día a día, ofreciendo un modelo tangible de cómo debería ser la vida en el Reino de Dios. Él nos enseñó como cargar la cruz cada día.

El lavamiento de los pies de sus discípulos (Juan 13:1-17) es un ejemplo poderoso de su humildad y servicio. Al realizar esta tarea reservada para los siervos, Jesús demostró que la verdadera grandeza en el Reino de Dios se encuentra en el servicio humilde a los demás. Este acto no solo enseñó a sus discípulos sobre la importancia de la humildad, sino que también estableció un ejemplo duradero de liderazgo servicial.

La influencia de Jesucristo en su tiempo fue profunda y multifacética. A través de sus enseñanzas, su trato con los marginados, su desafío a las autoridades religiosas, su proclamación del Reino de Dios y su ejemplo de vida, Jesús dejó una huella imborrable en la historia y en la vida de innumerables personas. Su modelo de reinado, basado en el amor, la justicia y la humildad, continúa inspirando y transformando vidas hasta el día de hoy.

Cristo es el mejor influencer de la historia de la humanidad, y nos trazó el camino para que los cristos de hoy transformen y conquisten el mundo con su influencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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