Caballo de Troya

No sigamos cometiendo el error del rey Priamo ...

Las biblias de estudio, el Caballo de Troya moderno.

¡Alerta a la Iglesia!

Hermanos,

Hoy me dirijo a ustedes con un mensaje urgente, un llamado a la prudencia espiritual. El título de este discurso no es casual: ”Biblias de Estudio, el Caballo de Troya moderno”. Al igual que los griegos usaron un regalo aparentemente inofensivo para infiltrarse en Troya, hoy ciertas corrientes teológicas y doctrinales se están colando en la Iglesia a través de herramientas que muchos consideran útiles e incluso piadosas: las Biblias de estudio.

Permítanme comenzar recordando la historia del Caballo de Troya. Los troyanos creyeron que era un símbolo de victoria, un regalo de sus enemigos derrotados. Sin embargo, dentro de ese caballo de madera se escondían soldados griegos listos para destruirlos. Hermanos, ¿no estamos viendo algo similar hoy? Las Biblias de estudio, con sus notas atractivas, sus explicaciones académicas y sus portadas elegantes, son recibidas con entusiasmo por muchos creyentes. Pero, ¿qué hay dentro de ellas? ¿Son realmente herramientas para profundizar en la Palabra, o podrían ser vehículos de doctrinas humanas que diluyen la verdad revelada?.

I. El peligro oculto: Cuando el comentario humano se disfraza de Palabra divina.

La Biblia es la Palabra inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), pero las notas al pie, los comentarios y los ensayos incluidos en las Biblias de estudio no lo son. Son escritos humanos, fruto de la investigación, la tradición y, en muchos casos, de agendas teológicas específicas. El primer riesgo es la confusión de autoridad.

Imaginemos a un nuevo creyente que abre su Biblia de estudio. Lee un pasaje, y justo debajo, en letra pequeña, aparece una explicación que afirma: «Este texto debe interpretarse simbólicamente” o «Aquí Pablo se refiere a…”. Sin formación crítica, ese creyente podría asumir que esa nota tiene el mismo peso que el texto sagrado. ¡Es aquí donde el Caballo de Troya abre sus compuertas! Las doctrinas del hombre sesgadas, parciales o incluso heréticas se mezclan con la Escritura, y el lector desprevenido las absorbe como si fueran parte de la revelación divina.

¿Acaso no advirtió Jesús sobre los “ciegos que guían a ciegos” (Mateo 15:14)? Muchas de estas Biblias son editadas por denominaciones o grupos con posturas doctrinales rígidas. Cada una incluye comentarios que refuerzan su visión, no necesariamente la plenitud de la verdad bíblica.

II. Mercadeo disfrazado de espiritualidad

El segundo frente de batalla es el mercadeo. Las editoriales saben que una Biblia “de estudio” vende más que una Biblia tradicional. Agregan mapas, gráficos y opiniones de expertos, y las promocionan como “la herramienta definitiva para crecer en la fe”. Pero detrás de ese marketing hay un peligro: la sustitución de la sencillez del Evangelio del Reino por doctrinas como el dispensacionalismo.

Pablo nos advirtió: “Mi mensaje y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría humana, sino con demostración del Espíritu y de poder” (1 Corintios 2:4). Sin embargo, muchas Biblias de estudio priorizan la sabiduría humana. Ofrecen explicaciones históricas detalladas, pero omiten la invitación a la humildad, a la oración o a la dependencia del Espíritu Santo.

Peor aún: algunas han sido instrumentalizadas para promover ideologías. ¿Ejemplos? Biblias que justifican el aborto con argumentos de “contexto cultural”, o aquellas que reinterpretan pasajes sobre la sexualidad para alinearse con tendencias mundanas. Esto no es estudio bíblico; es manipulación.

III. Efectos en la mente y el corazón del creyente

¿Qué ocurre en la mente de una persona cuando lee la Palabra de Dios mezclada con opiniones humanas?

1. Pérdida del asombro sagrado: La Biblia deja de ser un encuentro vivo con Dios para convertirse en un libro de texto. Las notas técnicas sobre gramática griega o arqueología, aunque útiles en su contexto, pueden ahogar la voz del Espíritu.

2. Dependencia intelectual: El creyente aprende a depender de “expertos” en lugar de buscar a Dios directamente. ¿Dónde quedó el “escudriñad las Escrituras” (Juan 5:39) si otros ya lo hicieron por nosotros? . Es muy distinto presentar estudios bíblicos aparte, como este que lees, que incluirlo dentro del mismo texto sagrado.

3. División en la Iglesia: Estas Biblias suelen reflejar divisiones denominacionales. Unos promueven el bautismo infantil; otros, el dispensacionalismo. ¿Resultado? Crece la confusión y el sectarismo, mientras Cristo ora por nuestra unidad (Juan 17:21).

IV. ¿Qué hacer? Recomendaciones para guardar la pureza de la fe

No estoy en contra del estudio serio de la Biblia, sino de la mezcla engañosa entre lo divino y lo humano. Propongo tres acciones:

1. Vuelve a lo básico: Usa una Biblia sin comentarios. Deja que el texto hable por sí mismo. Si necesitas ayuda, consulta recursos por separado: diccionarios bíblicos, comentarios reconocidos y, sobre todo, la guía de tus pastores.

2. Ejercita el discernimiento: Si tienes una Biblia de estudio, mantente alerta, evita leer los comentarios que en ella hay, allí está la trampa que condiciona tu mente. Puedes leer al autor de los comentarios pero hazlo en otros textos fuera de la biblia.

3. Prioriza la relación sobre el intelectualismo: La Biblia no es un manual para disecar, sino una carta de amor para transformar. Ante un pasaje difícil, ora: “Señor, ¿qué me quieres decir a mí?”.

Despierta, Iglesia

El Caballo de Troya moderno no llega con espadas y escudos, sino con notas al margen y portadas atractivas. No permitamos que la verdad eterna sea contaminada por interpretaciones pasajeras.

Recordemos las palabras de Jesús: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). La Palabra de Dios es suficiente. No necesita aditivos humanos para ser relevante y mucho menos cuando intentan mezclarse entre sus mismas páginas.

Hermanos, les exhorto: Sean como los Bereanos, que “recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). No deleguen su discernimiento a comentaristas anónimos o no. Aférrense a la Biblia pura, al Espíritu Santo y a la comunidad de fe.

Que este mensaje no sea una condena, sino un llamado a la acción que libera, la libertad de conocer a Dios cara a cara, sin intermediarios, sin agendas ocultas, sin Caballos de Troya.

¡Que la Palabra de Cristo more en abundancia en nosotros!

Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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