1Jn 2:1: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.
“Un auxiliar jurídico es una persona que ayuda a los abogados realizando investigaciones legales, redactando documentos y brindando todo tipo de apoyo administrativo.
Los auxiliares jurídicos o asistentes legales suelen ser responsables de ayudar a los abogados en el desempeño de sus funciones. Trabajan en una variedad de tareas que pueden incluir investigar hechos, recopilar información, redactar documentos, preparar pruebas y realizar investigaciones legales.
De hecho, los asistentes legales a menudo no se sienten tan bien retribuidos como debieran porque no se consideran tan importantes como los abogados, pero hacen el mismo trabajo para garantizar que los casos se desarrollen sin problemas”. (Fuente:https://www.euroinnova.edu.es/blog/que-hace-un-auxiliar-juridico)
En el mundo espiritual los que creen, han aceptado la representación incondicional del más exitoso abogado que hombre alguno haya conocido sobre los cielos y la tierra.
Jesucristo es el Reino y la puerta del Reino, cada puerta ha sido diseñada para dar acceso a un dominio o territorio gobernado. El detalle con todo esto es que solemos tomar en poco un dispositivo esencial que todas las puertas de una u otra forma tienen: la llave.
Sin la llave no hay acceso al dominio, podemos incluso estar frente a la puerta y hasta tocarla, pero no podemos entrar. Tener la llave es tener el Reino.
Nuestro abogado (Jesucristo), nos dejó en compañía de su auxiliar jurídico, llamado el Espíritu Santo. Él, no sólo es la llave del Reino, Él también debería ser la única llave que abra la puerta del corazón del hombre. Lamentablemente hemos sido malos mayordomos, haciendo mal uso de la llave de nuestro corazón, entregándola irresponsablemente a cualquiera, es por eso que en nuestro corazón entra y sale cualquier cosa.
Éste Espíritu Santo, al que llamo respetuosamente auxiliar jurídico en estas líneas, tiene habilidades únicas. Él es capaz de sacar todo lo que no es de Dios, que se aloja en nuestro corazón, también puede cambiar la cerradura de esa puerta para que solamente su llave la pueda abrir.
Para hacer eso posible, debemos darle la autoridad legal al auxiliar jurídico como el único autorizado para iniciar esas renovaciones. El otro tema a considerar, es que sólo hay una llave, eso trae consigo algo que es difícil de tragar para la mentalidad del mundo, pero para la mentalidad del Reino es natural, me estoy refiriendo a la unidad, si solo hay una llave, entonces debo hacerme uno con el Espíritu Santo para tener acceso a mi corazón. Esto genera un alto grado de dependencia, y para eso fuimos diseñados, para depender de Dios, dejando de creer en engañosos empoderamientos que terminan alimentando nuestros egos.
Jn 16:7: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”.
El Rey de reyes vino entre las nubes para presentarse delante del Anciano de días, recibiendo todo dominio y potestad, todo ojo que estuvo en ese momento lo vió, para que se cumplieran las escrituras. Desde entonces, el Rey Abogado trabaja unido a su auxiliar jurídico para que lleguemos a ser uno con Él.
¿Cómo ha sido tu relación con el Espíritu Santo?, de esa llave dependen muchas cosas, se sabio para dejar tu sabiduría a un lado y únete a la sabiduría del auxiliar jurídico, que es la que conviene.