Arrepentimiento vs Milagros…

Los milagros son buenos, más el arrepentimiento es mejor...

Durante el transitar de la vida en Cristo podemos estar desenfocados y distraídos de lo verdaderamente importante.

Buscar la manifestación de poder del Espíritu, obrar milagros, profetizar y exhibir lo “sobre-natural” se ha vuelto la aspiración de la mayoría de los cristianos. Hemos llegado al punto decir que estas manifestaciones son la evidencia de la llenura del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Más poderoso es un acto de arrepentimiento que cualquier milagro. Toda persona puede recibir un milagro, pero no cualquier persona es capaz de arrepentirse.

Un milagro fortalece al débil en la fe, pero solo el fruto es capaz de alimentar. El propósito del fruto es alimentar y llevar semilla, y en la semilla está la vida, entonces el que lleva fruto da la vida y la vida es Cristo, en conclusión, el que tiene fruto es porque Cristo está en él y él en Cristo.

La escritura no habla que el profetizar o el hacer algún tipo de milagro son frutos, recuerda que estas son operaciones del poder de Dios. Cristo no cambió el mundo por un milagro, lo cambió dando su propia vida la cual es su fruto.

Ga 5:22-23: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”

El versículo anterior habla de las virtudes de aquellos que se han arrepentido, el fruto es un virtud para dar. Tu no tienes amor, paz o bondad para ti, si esto tienes es para dar. Dios sembró en nosotros su amor, entregándonos el mayor fruto de justicia llamado Jesús, para que la vida contenida el Él venciera a la muerte que había en nosotros.

Aquel que mantiene el gozo en el tiempo de la angustia, aquel cuya templanza levanta al prójimo caído, ése cuya paz infecta la intranquilidad del otro, éstos son los llenos del Espíritu, éstos son los que traen justicia.

El servicio al prójimo es la mejor forma de convertirnos en fruto, el Mesías no vino a mandar sino que vino a servir, para traer justicia a la corrupción de este mundo y trasladarnos a su Reino.

En Mateo 11:20-24, vemos como ciudades hebreas donde ocurrieron tantos milagros de parte de Dios fueron luego destruidas, en cambio en los tiempos del profeta Jonás, la ciudad de Nínive capital del imperio Asirio enemiga de Israel fue perdonada del juicio de Dios por el arrepentimiento que tuvo esa generación. Lamentablemente para Nínive no hubo perseverancia, y 150 años después fue destruida por los Medos, ya que habían caído en peor condición de corrupción que la mostrada en los tiempos de Jonás.

No en balde la escritura dice, que «salvo es el que persevere hasta el final».

Un rudimento lo es porque nunca se deja de lado, siempre se está utilizando, por muy sofisticada que sea una caja de herramientas, estará incompleta si no tiene un martillo.

El arrepentimiento es el primer rudimento y a este apeló Jesucristo cuando llegó del desierto para dar inicio a su ministerio diciendo: «Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.» MT 4:17b.

Utiliza todos los días de tu vida el rudimento del arrepentimiento…

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